Milagro en mi patio

Todos los días nos ocurren pequeños milagros que no nos disfrutamos por el ajoro en que vivimos. Pero este sábado, abrumado por una semana de noticias terribles para mi isla, donde los malos augurios cubrieron el firmamento como un cielo encapotado previo a la tormenta, salí al patio a tomar aire y a robarle al sol un poco de vitamina. Y de pronto descubrí este milagro…

… tres calabazas, tomates, gandules, yautías, un árbol de guanábana, otro de papaya, una alfombra tejida en bejucos y hojas de batatas…

¿Qué es esto? Era la simple respuesta de la naturaleza a mi pregunta de ¿qué va a pasar si la Junta de Control impone una dictadura fiscal que, como sucedió en Washington, aumente los niveles de pobreza e incertidumbre de los más vulnerables? ¡Regreso a la tierra!, back to basics!, como dice el gringo.

Mientras yo he dedicado casi todas las horas del día a escribir sobre la crisis fiscal, y ni tiempo he tenido de ir al patio de mi casa en una urbanización del área metropolitana, un ser muy especial, Carmencita, la tía de mi esposa, los días que nos visita, sale a jugar con los perros a ese mismo patio, y riega semillas aquí y allá. Un buen día la escuché alardear de cómo iban las matas. No tuve tiempo de prestarle atención. Este sábado fue inevitable disfrutarme el milagro.

Nuestra tierra es maravillosa, más que agradecida, generosa, bendecida… solo requiere que la queramos un poquito para devolvernos con creces sus frutos. Las próximas guerras, auguran los que saben, serán por alimento y agua. En nuestro patio es posible desarrollar huertos que nos alimenten en caso de necesidad. Prestémosle atención a ese milagro que desea suceder en el patio de tu casa, en el techo de la vivienda, o en cualquier rinconcito donde la Madre Tierra, la Pachamama, nos quiera dar de sus frutos. Venga o no venga la Junta Fiscal, la Madre Tierra siempre estará ahí.

Exprésate

  • Silverio Pérez

    Escritor, Músico, Motivador, Compositor, Host de Radio y TV.

Deja un comentario