Fue un chiste al inicio de las primarias en los Estados Unidos. Su comportamiento con compañeros de partido, poniéndoles nombres ofensivos, “el embustero Ted”, “el pequeño Marcos”, como un títere cualquiera, comenzó a crear una seria preocupación en el conservador Partido Republicano. Pero un monstruo se estaba levantando, el de la ira irracional, el del miedo, el del racismo suprimido, el de la xenofobia añejada… y ganó las primarias.

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Fue un chiste al inicio de las primarias en los Estados Unidos. Su comportamiento con compañeros de partido, poniéndoles nombres ofensivos, “el embustero Ted”, “el pequeño Marcos”, como un títere cualquiera, comenzó a crear una seria preocupación en el conservador Partido Republicano. Pero un monstruo se estaba levantando, el de la ira irracional, el del miedo, el del racismo suprimido, el de la xenofobia añejada… y ganó las primarias.

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