Que me disculpen otra vez … aclaraciones pertinentes

Primero, la cantidad de gente propensa al ojo por ojo y diente por diente, que promulga la pena de muerte, es altamente preocupante, pues a mi entender, se permiten albergar el mismo germen de violencia que portan los que asesinaron a Francelis y rebela que desconocen el fracaso de esa política en aquellos lugares donde impera.

Pero más me asombra que la gente trate de descartar la relación directa que hay entre criminalidad y marginación. No voy a discutir aquí lo de la actitud punitiva porque creo que es resultado de esto que acabo de plantear. Si no tenemos claras las causas de la criminalidad, vamos a descargar única y exclusivamente en el individuo toda la responsabilidad de la violencia y, por ende, es natural entonces que queramos aniquilarlo creyendo que así va a ser suficiente para acabar con el problema.

Yo vengo de una familia de 14 que fuimos criados en la pobreza. Ni yo, ni ninguno de mis hermanos y hermanas somos criminales. Tengo amigas y familiares que son madres solteras que con escasísimos recursos han criado familias decentes y exitosas. También conozco hijos de familias ricas, hasta de jueces, que son criminales. El problema es que la excepción no invalida la regla.  La estadística a nivel mundial es clara y contundente: a mayor marginalidad mayor probabilidad de incidencia criminal.

Esta semana el jefe de los fiscales, José B. Capó, dijo en una columna que escribió sobre los dramáticos casos de Francelis y Shakira: “Pienso que la desigualdad social –que todos reconocemos pero que poco hacemos para atajarla– puede ser una explicación posible a tan desalmada violencia”. Y añadió: “…la educación… tiene el potencial  de propiciar el recobro de una sociedad más justa, más equitativa, y quizás con mejor convivencia y tolerancia”.

El mismo día que salió mi blog, y no hay casualidades, el artículo principal del Nuevo Día leía La pobreza que no queremos ver y nos daba cifras aterradoras de la pobreza en Puerto Rico: el 62% de los menores entre 1 y 5 años vive bajo los niveles de pobreza y su padres sufren un desempleo de un 29%. El 70% de las madres solteras viven en la pobreza. El 66% de los estudiantes de escuela pública son pobres. Un ingrediente fatal de este cuadro presentado es la pobreza de esperanza, esto es, la gente que vive en estos ambientes de extrema pobreza pierde la esperanza de “salir del hoyo”.

Puerto Rico ocupa el lugar 17 entre los países con la mayor frecuencia de criminalidad por cada 100,000 personas. Por otro lado, Puerto Rico está entre los 30 de mayor encarcelación pero el crimen se ha cuadruplicado en los últimos cuarenta años. Tenemos 528 agentes de la policía por cada 100,000 habitantes. El Dr. José Caraballo de la UPR en Cayey, estudioso de esta materia concluye que es la estructura socioeconómica la causante de la alta criminalidad.

Este no es el lugar ni el día para meternos en la enjundia de este tema, pero sí quiero decirle a los que me leen, y me siento sumamente honrado por ello, que siento una gran responsabilidad con ustedes y con mi país. Por lo tanto me siento obligado a colaborar con aquello que nos haga entender mejor los problemas que tenemos para ser parte de la solución y no del problema.

Yo les puedo asegurar que más patrullas, más cárceles y la pena de muerte, no van a hacerle mella a la violencia y a la criminalidad. Sin embargo, el día que logremos alterar positivamente la ecuación de la desigualdad, donde en Puerto Rico el 20% más rico controla el 60% de la riqueza del país, y al 20% más pobre solo le toca el 1.7%, ese día veremos los resultados de esto que estamos hablando.

¡Buen Domingo!

Exprésate

  • Silverio Pérez

    Escritor, Músico, Motivador, Compositor, Host de Radio y TV.

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