Mami llega hoy a los 91 …y recuerda a San Felipe

Mi mamá cumplía exactamente tres años y seis meses la madrugada en que la levantaron para que corriera a la barraca que quedaba en la esquina del patio de la casa. Doña Quintina, su mamá, (mi abuela) prendió a duras penas el quinqué pues ya los ventarrones se sentían suficientemente fuertes. El enorme palo de mangó del otro lado del patio aun no se veía, pero el sonido provocado por el viento en sus ramas parecía el de un dragón Huracan 3endemoniado.

Fueron varias las horas en la oscura barraca en que solo se escuchaban los golpes de las planchas de zinc del techo de la casa aledaña sobrevolando como alfombras mágicas sin control. Hasta que un ensordecedor chirrido no dejó lugar a dudas de que la casa se había venido al suelo. Por el techo de paja de la barraca se empezó a colar agua.

Cuando amainaron los vientos y la niña Victorina salió de la barraca, el paisaje había cambiado por completo. No había árboles ni casas alrededor. Aquella en la que había nacido había sido arrancada del suelo como un simple yerbajo por la mano de agricultor. Las gallinas aparecían muertas, como si un monstruo despiadado las hubiese golpeado contra el piso.

Por varios días, la barraca sirvió de casa a las familias que allí se había apretujado a Huracán 1guarecerse del huracán San Felipe, categoría 5, que cruzó a Puerto Rico el 6 de septiembre de 1928. En Guadalupe dejó 1,200 muertos, 300 en Puerto Rico. Cuando Rafael Hernández vino a Puerto Rico pocos meses después, y vio lo que vio, escribió lo que escribió: Lamento Borincano.

Varios días después, los machetes lograron despejar los caminos, y entonces vinieron unas tías a ver cómo estaba la familia. Una de ellas se llevó a Victorina a su casa la cual no había sido devastada por tener soportes en cemento, …en lo que Doña Quintina lograba reconstruir la suya. La reconstrucción tardó y tardó y finalmente Victorina se quedó a vivir con Dominga y Agustín, a los que luego les comenzó a llamar mamá y papá.

Ellos, según me contó hoy luego que unos vecinos le llevaran la comunión, le enseñaron valores cristianos y a ser una mujer de principios. Ella a su vez transmitió esos valores y principios a los 3 hijos que don Silverio trajo al matrimonio y a los 11 que ella engendró. Por lo que me toca, le doy las gracias a San Felipe.

Exprésate

  • Silverio Pérez

    Escritor, Músico, Motivador, Compositor, Host de Radio y TV.

Deja un comentario