La Justicia: ciega y ahora manca.

La “solución” del caso del asesinato del niño Lorenzo no complace a nadie, pero no saltemos a conclusiones, tal vez por las razones equivocadas. Para el pueblo, en su forma humorística de enfrentar la tragedia, ahora resulta que al niño lo mató un manco, que el testigo ocular es un ciego, que lo delató un mudo, que lo ayudó a huir un cojo y que al final del camino se enfrentó a la justicia no es ciega, sino bizca. Conclusión: que Ana Cacho no es villana, sino santa. Profundicemos.

Al caso del niño Lorenzo lo mataron dos virus que corroen la discusión de los asuntos importantes del país: la trivialización y la tribalización. Me explico. La Comay, ese engendro de los medios que por diez largos años se adueñó de la discusión de la discusión de los asuntos del país, y los convirtió en cotorreo, se apoderó de este caso, lo trivializó, y un grupo de funcionarios de gobierno, que le servían a su tribu política y a los medios, lo tribalizó. Y el caso se jodió.

Partamos de la premisa de que, como aparenta ser, el Departamento de Justicia tiene el caso resuelto, tal y como lo han establecido, y validado por la Fiscalía Federal. ¿Quién repara ahora el daño que se le hizo a Ana Cacho? Olvídense de haberla pintado como una madre irresponsable, promiscua, libertina, que ya eso de por sí es horrible, el haberla privado de estar con sus hijas es lo peor. ¿Quién repara eso? ¿Si hubiese sido un hombre, se le hubiese demonizado de la misma forma? Curioso que el caso se resolviera el Día Internacional de la Mujer.
¿Quién va a responder por el daño ocasionado a esas niñas que, vuelvo y repito, si la premisa de Justicia es cierta, también han sufrido un daño equivalente a haber sido asesinadas emocionalmente? ¿Quién? ¿El Estado quebrado, económica y moralmente?

Partamos de la otra premisa, de que el Manco no pudo haber sido, porque hay demasiadas interrogantes sin contestar. ¿Se quedará esa duda permanente en la memoria colectiva de nuestro pueblo y ocasionará entonces una herida irreparable en la credibilidad de nuestro Departamento de Justicia?

Don Cesar Miranda es un hombre serio, profesional e íntegro. No me cabe la menor duda. El hecho de que Guillermo Somoza y la Secretaria de la Familia de entonces, la que ocultaba miles de casos de niños maltratados, saltaran a acusar a Ana Cacho, porque eso complacía el morbo de la gente y la Comay, y de que la Fiscalía Federal, cuando vio eso, optara por sacar las manos del caso, me lleva a sospechar de que fuimos todos, me incluyo, víctimas también de ese andamiaje mediático-político y llegamos a unas conclusiones que ahora nos rebotan en la cara y nos dejan perplejos… es como si nos enteráramos de que los Reyes son nuestros padres, hechos que hacemos sinónimos de verdades que luego comprobamos que no lo fueron. Si así fuera, vergüenza colectiva debiéramos sentir.

Nunca es tarde. En este momento sugiero algo difícil: silencio prudente. Observar lo que salga ahora del caso, sin llegar a nuevas conclusiones, y si finalmente es como Justicia dice, exigirle cuentas a Guillermo Somoza y su ganga político-mediática, pero cuentas de verdad, y como pueblo pedirle perdón, de corazón, a la demonizada familia de Ana Cacho. No es fácil, pero es justo.

Exprésate

  • Silverio Pérez

    Escritor, Músico, Motivador, Compositor, Host de Radio y TV.

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