El alcalde de mi pueblo

El alcalde de mi pueblo viene de una honorable y queridísima familia del sector El Laberinto del barrio Hato Nuevo de Guaynabo. Desde pequeño aprendí a querer y admirar esa familia, y sobretodo, al muchacho que desde el humilde oficio de hojalatero, había llegado a ser un político de gran influencia y poder, a tal nivel, que regentaba uno de los municipios más ricos del país.

El alcalde de mi pueblo tal vez deje de serlo hoy mismo y dejará sin motivo una manifestación de mujeres que se cuajaba frente al municipio si no renunciaba. Entonces, todas las mujeres del país, y todos los hombres que las apoyamos, nos uniremos al Paro Internacional de Mujeres programado para el día 8. Sin las mujeres el país se detiene. Tan es así, que el gobernador Ricardo Rosselló leyó claramente la escritura en la pared y no va a cejar hasta que el alcalde de mi pueblo haga las maletas y se vaya.

El alcalde de mi pueblo me ha dado nuevo material para el espectáculo satírico Nos Botaron Como Bolsa del 18 de el CBA de Caguas, pues hoy, se convertirá en el nuevo miembro del club de los Botados Como Bolsa.

Pero al más que le conviene irse hoy es al alcalde mi pueblo… les digo por qué…

El alcalde de mi pueblo debe salir lo más pronto posible del municipio que dirige antes de que una serie de investigaciones abra un closet del cual caerán más esqueletos que los que reposan en el cementerio del sector Piedras Blancas cercano al casco del pueblo.

El alcalde de mi pueblo parece haber establecido una nueva modalidad de generarle ingresos a sus conciudadanos: invéntate algo contra el alcalde y, aunque no sea cierto, él te va a dar 300,000 dólares, que no se sabe de dónde los saca, y unos 150,000 adicionales a tu pareja. ¿Tan generoso es? ¿Tan inocente es que se buscó al mejor abogado criminalista del país, el amigo Joaco Monserrate? ¿Tan inocente es que ya se habla de otras víctimas a las cuales también se les compró el silencio, perdón “se compraron la paz”, con cantidades mucho mayores?

El alcalde de mi pueblo quería dejar en su puesto, cumpliendo con los estatutos monárquicos de la política puertorriqueña, a su hijo. Y, como dicen por ahí, “de tal palo tal astilla”, o “hijo de gato caza ratón”, el hijo del alcalde de mi pueblo ya tiene en su palmarés actos parecidos a los de su ejemplar padre. Parece que el hijo del alcalde de mi pueblo se va a quedar sin la soga y sin la cabra pues, en política, más que en ningún otro campo, “del árbol caído hacen leña”, en este caso, de la palma caída.

Al gobernador Rosselló le viene como anillo al dedo esta controversia con el alcalde de mi pueblo pues se gana las simpatías del pueblo sensible, de las mujeres en su semana, y de parte de ese 58% que no votó por él, en momentos en que va a necesitar de ese apoyo para enfrentarse a la Junta de Control Fiscal y al Plebiscito del 11 de Junio.

Al alcalde de mi pueblo le esperan días aciagos. Lo que no se pudo destapar cuando aquel chanchullo electoral que produjo la elección del senador Tony Soto, podría salir ahora. Tal vez aparezcan empresas fantasmas en la República Dominicana para construir obras en el pueblo, subastas amañadas, víctimas de agresión sexual que por años han callado, abusos de poder, en fin, una retahíla de cosas que se acumulan cuando el poder excesivo hace que a un ser humano se le olvide, que a fin de cuentas, solo es… el alcalde mi pueblo. El taller de hojalatería le espera para que regrese a ese lugar donde se reencontrará con los orígenes y valores de su querida familia. Y que logre la paz… esa que no se obtiene con dinero.

Exprésate

  • Silverio Pérez

    Escritor, Músico, Motivador, Compositor, Host de Radio y TV.

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