El ayuno de don Johnny

El presidente de la Cámara de Representantes, don Johnny Méndez, llamó a un ayuno  y reflexión por 40 días a partir del 27 de febrero. Eso quiere decir que el sábado 8 de abril veremos un Johnny con unas 40 libras menos, y a sus representantes también, transfigurados, producto de  esa profunda reflexión y, posiblemente, con una actitud totalmente diferente a lo que hemos observado hasta ahora. Ojalá y me equivoque, pero me parece que estos son actos de burda manipulación política que usan de parapeto algo muy serio y sagrado como lo es la práctica religiosa del ayuno y la reflexión. Abundo.

Las grandes religiones practican el ayuno pues durante el ayuno se renuncia a la comida, a la bebida y a ciertas costumbres, y esto ayuda a limpiar el espíritu. El ayuno puede ser religioso o, simplemente, una forma de cuidar la salud. Jesús ayunó 40 días en el desierto antes de comenzar su misión. Moisés subió al Monte Sinaí, donde recibió los Diez Mandamientos, luego de un ayuno. También Mahoma se retiró a la montaña para ayunar y hacer penitencia. El tiempo de ayuno está relacionado con la oración.

Declarar públicamente que se va a decretar un ayuno de un grupo de políticos es necesario cogerlo con suspicacia. A menos que no sea un acto de profundo cinismo, pues si esos mismos representantes ponen en acción los planes que la Junta de Control Fiscal les ordena, muchos  compueblanos nuestros tendrán que ayunar, y no necesariamente de forma voluntaria.

Los políticos, acá y en Estados Unidos, han descubierto el valor electoral que significa el apoyo de ciertos sectores religiosos de corte fundamentalista. Estos actos públicos se hacen para mantener contenta esa base que ya públicamente ha puesto anuncios en las elecciones apoyando a los llamados “políticos de fe”.

Johnny no es bobo y dijo que cada legislador lo puede hacer a su manera y que el ayuno que él promulga no necesariamente implica dejar de ingerir alimentos. O sea, ha redefinido la palabra ayuno para que un representante de los “ayunados de Johnny” pueda ir al Obrero y pedir una mixta mientras ayuna a su manera. Y ciertos representantes que ya son conocidos por inclinar el codo puedan ayunar a palo limpio. Es que realmente lo que importa para don Johnny es lo que se dice mediáticamente y no el verdadero espíritu de lo que un ayuno significa. Es un acto de hipocresía y manipulación mediática utilizando la religión, algo muy sagrado para muchos puertorriqueños.

Si el verdadero ayuno y la reflexión les funcionara, vendrían en las de denunciar a los corruptos que gozan de contratos jugosos en el Senado y la Cámara, se opondrían a medidas neoliberales que van encaminadas a empobrecer más este pueblo, y fomentarían el que todas las religiones, no solo una, tengan espacio para manifestarse y utilizar para ello los fondos públicos, a los que aportan personas no creyentes, musulmanes, budistas, judíos y agnósticos, entre otros.

Esperemos el 8 de abril a ver cómo se manifiestan esos “new born christians” frente al Capitolio en el nuevo Día de Clamor a Dios de Johnny Méndez.

Exprésate

  • Silverio Pérez

    Escritor, Músico, Motivador, Compositor, Host de Radio y TV.