Alexandra Lúgaro es atea. ¿Y?

Tengo vivo el recuerdo de cuando de estudiante corrí hasta el Teatro de la UPR para asegurarme un asiento para escuchar al sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal. Allí dijo, para mi sorpresa, que conocía ateos de actitudes mucho más cristianas que católicos de misa diaria. Luego, en el transcurrir de la vida, comprobé que era cierto.

Vengo de un hogar católico y mi primera opción universitaria fue el seminario Regina Cleri de Ponce para estudiar teología. Poco a poco en la vida he ido desarrollando una idea de Dios que lo engrandece y lo aleja de ese empequeñecimiento en que la mayoría lo encajonan, una muy a imagen y semejanza del hombre, con sus venganzas, castigos y preferencias.

Lo único que me extrañó de las expresiones de la licenciada Alexandra Lúgaro en el sentido de que es atea fue esa tajante honestidad que no estamos acostumbrados a ver en los políticos, cuyas expresiones son tan meticulosamente calculadas para no perder votos.

Alexandra Lúgaro dijo que era atea pues no creía en una deidad en particular, pero que eso no quería decir que no tuviera valores ni una vida espiritual rica. Ella se dijo creyente de la justicia social, la igualdad, la inclusión y la democracia. ¿Quiénes somos para juzgarla por ser atea? La he entrevistado en varias ocasiones y siempre he visto en ella a una mujer, honesta, valiente y que ha estado dispuesta a hacer y decir cosas que otros no se atreven, como lo es el uso legalizado de la marihuana, y que es independentista.

El bien no está en profesar una religión. Ser religioso o darse golpes de pecho no cualifica a nadie para ser gobernador o gobernadora de nuestro país. Lo cierto es que todos los que nos han gobernado hasta ahora han sido creyentes, y los resultados que han producido están bien distantes de las ideas y preceptos que son la base del cristianismo.

Voy más allá: en nombre de Dios se ha hecho barbaridades en el mundo entero. Los yihadistas de ISIS hacen lo que hacen en nombre del Dios en que creen. Efraín Ríos Montt fue un sangriento dictador en Guatemala que en los años ochenta recibía con corazón contrito a predicadores evangélicos, entre ellos a Jorge Rashkae, mientras asesinaba poblaciones indígenas. Hoy día está siendo juzgado por genocidio.

En nombre de Dios se hicieron las Cruzadas; en nombre de Dios se dice que se asesinó al Papa Juan Pablo Primero. La Iglesia Católica fue cómplice, activa y pasiva, en innumerables ocasiones, del nazismo. Los religiosos que recientemente firmaron un pacto con un candidato a la gobernación y con un candidato a la alcaldía de San Juan son homofóbicos militantes, sus actos y palabras así lo demuestran, y eso no es muy cristiano que digamos.

Ni ser ateo te descalifica, ni ser religioso te cualifica, y a la inversa también es cierto. Juzgar a la Lúgaro, insultarla, descalificarla como se ha hecho hoy, no es nada cristiano. No soy militante de la licenciada, pero me indigna la estrechez mental de quienes hoy la han juzgado. Alexandra, gracias por tu honestidad. Y que Dios te ayude.

Exprésate

  • Silverio Pérez

    Escritor, Músico, Motivador, Compositor, Host de Radio y TV.

Deja un comentario