A palos contra el traidor

“¿Cómo está el ambiente en el camerino del equipo de Puerto Rico esta noche?” –pregunté ingenuo a un querido amigo que es parte de la delegación boricua al Mundial de Béisbol. “Hay que entrarle a palos a ese traidor” –fue su respuesta y quedé en una pieza. No sabía que el lanzador de esta noche por los Estados Unidos, Marcus Stroman, pudo haber estado en la lomita de los suspiros representándonos, de hecho, así expresó su deseo públicamente, pero cuando el equipo de los Estados Unidos lo invitó aceptó representar “la pecosa” en vez de “la estrella solitaria”.

Ya saben ustedes lo que esa decisión, que nos remonta a la sentencia de don Pedro Albizu Campos “O yanquis o puertorriqueños”, provoca. La polémica con Gigi Fernández todavía pulula en el ambiente.

No debemos mezclar el deporte con la política, saltan de inmediato a decir aquellos que pretenden evadir este tema de identidad que nos persigue, por ser una colonia explotada, en cada una de las facetas de la vida puertorriqueña. Las superestrellas que nos representarán esta noche lo saben y, calladamente algunos, y otros no tan calladamente, lo tienen a flor de piel. Les daría un gustazo entrarle a palos al que escogió ser “yanqui” en lugar de “boricua’. Saldrían con pañuelos blancos a despedirlo cuando lo saquen del montículo.

Algunos van más allá y dicen que un triunfo contra los Estados Unidos es un bálsamo que alivia las heridas que nos inflige la Junta de Control Fiscal impuesta por los gringos. Pero pienso que hay que tener cuidado con las emociones: no son buena consejeras. Al momento de batearle a Stroman tiene que prevalecer el raciocinio, la mirada fría a las estadísticas de su selección de lanzamientos. Tratar de darle palos a ciegas puede provocarnos muchos ponches. En eso hay que admirar la forma de jugar de los japoneses: lo de ellos es colocar los batazos donde puedan adelantar al corredor. Pero los japoneses son orientales y nosotros somos caribeños, apasionados, emocionales, y nos gusta ser así.

Me da pena Stroman: palos si gana y palos si no gana. Si gana, se lleva con el triunfo el desprecio de los suyos. Si pierde, provocará sospechas de los “trumpistas” que siempre lo mirarán como un extranjero.

Esta noche, nuestro ensayo general para “Nos botaron como bolsa” en el Centro de Bellas Artes de Caguas terminará antes de las 10:00pm, a tiempo para llegar a ver el juego. Mañana, en nuestra única función (787-792-5000), celebraremos juntos la victoria, o nos lamentaremos juntos por la derrota. Conozco a Gerardo, le encanta el béisbol, y sé que si gana Puerto Rico, irá de rubio al show. Así es ese muchacho de emocional. Yo siempre favorezco la razón por encima de la emoción. Pero no podré evitar un ¡PUÑETAAAAAA! si Puerto Rico gana.

Exprésate

  • Silverio Pérez

    Escritor, Músico, Motivador, Compositor, Host de Radio y TV.

Deja un comentario